
Lamentamos tener que hacernos eco del fallecimiento del legendario dibujante Sal Buscema a los 89 años el pasado viernes 23 de Enero.
Este incombustible artista nacido en Brooklyn inició su actividad en el mundo del cómic en los años 60, entintando el trabajo a lápiz de su hermano John Buscema, ya fallecido en 2002. Fue el inicio de una larga carrera de más de tres décadas como uno de los valores más sólidos de Marvel, al convertirse en dibujante de numerosos títulos como Capitán América, Hulk, Thor, Spectacular Spider-Man o los Defensores de los que fue co-creador. Ya en los 90 redujo notablemente su actividad y a partir de entonces le hemos visto ocasionalmente en alguna portada o como entintador de de Ron Frenz en Spider-Girl a mediados de los 2000. Su profesionalidad y eficacia, unida a una narrativa impecable y a su rapidez dibujando, hicieron de él uno de los artistas más fiables de Marvel. Además de los citados Defensores, también participó en la creación de Rom, Dama Mortal, Jean DeWolff, Los U-Foes, Ursa Major, Cabeza de Diamante, Escuadrón Siniestro Valkiria, Gran Maestro, Hiperion, Starhawk, Sabra, Thunderball y la Agencia de Variación Temporal.
Joanna Buscema, viuda de Sal, comunicaba la triste noticia de su fallecimiento al autor Sterling Clark, quien compartía este mensaje en sus redes:
¡Guau!
Hoy me acabo de enterar de la muerte de Sal Buscema el viernes pasado.
Tenía 89 años.
Hoy habría cumplido 90.
Cuando recuerdo mi infancia y todos los cómics que leí, el nombre de Sal parece haber figurado en casi todos. No solo leía los que ilustraba, sino que los estudiaba.
Veía cada matiz en sus lápices y sus tintas e intentaba imitarlo. Sin duda, fue uno de los grandes durante aquellos años en Marvel, cuando gestionar más de tres títulos al mes no era solo un requisito, sino una necesidad. El arte de Sal tuvo un impacto directo en el mío, junto con el de su hermano mayor John, Jack Kirby, Gil Kane, John Romita Sr. y Ron Frenz.
Ron, que Dios lo bendiga, fue el responsable de que Sal y yo nos conociéramos hace un tiempo, y por eso le estaré eternamente agradecido. Sal era una persona muy agradable, amable y generosa, a quien me alegra haber conocido y que se fijó en mis habilidades lo suficiente como para ser mi mentor. Las maravillosas conversaciones que tuvimos siempre serán un recuerdo.
Mis condolencias a su esposa Joan, a la familia Buscema y a todos los fans que crecimos con su increíble arte y lo amamos.
Desde aquí no podemos sino enviar un afectuoso abrazo a los familiares y amigos de Sal, y a todos los aficionados que le mantendrán en su recuerdo.
