RESEÑA Alita ángel de combate, de Yukito Kishiro

ALITA

Un cielo gris arropado con el manto en forma de humo que vomitan chimeneas al rojo vivo que liberan las cenizas que desprenden plantas industriales incansables. Un aire denso y ferroso que penetra en los pulmones del que camina entre montones de basura metálica. El estruendo ensordecedor de la maquinaria moviendo las toneladas de tecnología acumulada en el suelo. Los desperdicios de los agraciados en el cielo son el sustento de los desposeídos en la tierra. La mugre es el oro de los desesperados en un mundo difícil y sin lugar para los débiles. Ni el Sol parece querer deambular por la tierra de los abandonados. Oscuridad, desesperación, olvido, crueldad; así es la primera página de Alita Ángel de Combate.

Un clásico por derecho propio del que se ha dicho y escrito de todo. Alita Ángel de Combate era en el año 1993 la mejor forma de entrar en la dimensión del cómic japonés, y en el año 2018 sigue siendo la mejor forma de acercarse a una parte de este mundo.

Es un cómic con muchas lecturas metafóricas superficiales que pueden oscilar desde el anhelo de los menos favorecidos por encontrar una vida mejor hasta llegar a reflexiones leves que indagan sobre la cuestión de si el hombre está preparado para hacerse responsable de sus creaciones. Evidentemente, si lo que se busca es un tratado de sociología, psicología o filosofía, va a resultar algo cojo o más bien inútil como manual de referencia, seamos sensatos, por favor. Pero su narración y el buen hacer de su creador sirven para arrancar alguna que otra idea interesante, sobre todo si fuiste de los que leyó el cómic a principios de los años noventa del siglo pasado (no es que fuéramos más tontos, simplemente éramos más impresionables).

Un cómic cuyos personajes nos dicen mucho con muy poco: mirar hacia el cielo y pensar que allí está la tierra prometida. Querer superar todas las adversidades para encontrar el camino hacia el santuario prometido. Moverse en un terreno peligroso lleno de personas que no valoran la vida. Desear ser mejor persona y mejorar el trato con los demás. Creer que ser padre es una tarea simple. Sentir frustración porque a pesar de todas tus habilidades no puedes ayudar a más personas. Encontrar algo bello en un mundo feo. Confundir la esperanza con el egoísmo y pensar que la violencia es la solución para abrirse paso entre los escombros del consumo. Contemplar la grandeza de la creación humana y plantearnos si no habremos llegado demasiado lejos. Mentir para sobrevivir. Vivir deprisa y morir joven es más fácil cuando tienes comida que llevarte a la boca. Saber que podríamos estar peor no siempre es un consuelo. Volver a mirar hacia arriba y saber que nunca saldrás del basurero que has heredado. Las sobras procesadas de unos pocos son el sustento de otros. Humanos viviendo dentro de máquinas y máquinas queriendo ser humanos. El mundo de Alita Ángel de Combate no deja mucho margen para la sonrisa, pero siempre hay algo bueno por lo que luchar.

El universo creado por Yukito Kishiro es complejo y lleno de altibajos tanto en la producción como en la serie de circunstancias que han hecho de Alita un cómic como pocos. Es en verdad un cómic grande, o más bien una cosmogonía que trasciende más allá de las páginas de papel, a pesar de su pobre adaptación al anime, del flaco favor de las editoriales de occidente cuando lo trajeron desde oriente; de los problemas de salud de Kishiro, y ahora con la incógnita de la esperada adaptación al cine de la obra. Por eso, para hablar de Gunnm, hay que hablar de Alita ángel de combate, del anime del año 1993, de Last Order (2015, Editorial Planeta DeAgostini); del Live-action que se va a proyectar en breve en los cines de todo el mundo y de Mars Chronicle (2018, Editorial Planeta DeAgostini). Mucho que comentar para poder concebir la magnitud de la obra que en el año 1991 empezara a dibujar Yukito Kishiro. Tal vez sería abarcar demasiado para una pequeña reseña como la presente, y también redundaríamos en información por todos sabida y no es de recibo repetirse demasiado.

Es una crueldad recordar la primera edición del cómic —siempre y cuando uno tenga más de treinta y cinco años, y aún hoy siga teniendo una herida abierta en lo más profundo de su corazón causada por los abusos editoriales de la tierna infancia— que fue lanzada en España por la editorial Planeta-Deagostini en los años noventa.

No vamos a aburrir al personal repasando cómo eran los manga en los años noventa bajo el imperio de la adaptación libre, cuya base ideológica se cimentaba sobre una premisa, a saber: «esto es así porque nos sale de los…». Pero sí hay que recalcar que la culpa no fue toda de la editorial Planeta-DeAgostini ya que ellos todavía se pueden escudar bajo la protección que da la excusa que concede la cortesía de ser pioneros, o de improvisar a raíz de estar creando un nuevo mercado que hasta entonces no existía, y un largo etcétera de razones. Gran parte de la culpa la tuvo Viz Communications y su cutrez junto con la traducción el la que colaboró el señor Fred Burke (que hizo una introducción al universo Alita incluida en la edición española). La edición occidental era mala y la traducción muy mejorable. Si la base está corrompida, y encima copias de manera lamentable, el resultado es la edición del ínclito año 1993 que hizo la editorial Planeta-Deagostini con tapas de cartón, a tamaño parecido al de las grapas americanas, sentido de la lectura occidental y demás pecados del pasado.

Un desastre de primera edición, nada nuevo, pero que conste que muchos estamos agradecidos a las editoriales de aquellos años por atreverse a publicar esos cómics que venían del lejano oriente, y que ayudaron a muchos a encontrar nuevas formas de entender el universo del cómic.

Las ediciones mejoraron con los años y Last Order fue el claro ejemplo de que lo que se necesitaba eran ganas, tiempo y un mejor inversión.

A finales del año 2017 asistimos a la proyección del tráiler del live action de la obra de Yukito Kishiro.

Alita: Battle Angel, así se va a llamar la película, es el nuevo intento de Hollywood por ampliar sus temáticas y sus guiones más allá de las adaptaciones de los cómics producidos en Norteamérica.

Como es de esperar en estos tiempos con el tráiler llegó la consabida polémica, las especulaciones, las teorías; los eternos hilos. No sabremos si el equipo formado por James Cameron y Robert Rodriguez dará en el clavo con la adaptación. Hasta que no veamos el resultado no se podrá juzgar, aunque por supuesto muchos ya tendrán una predisposición a la hora de ver la película.

Lo que está claro es que las imágenes parecen impactantes y se ha hecho un guiño al estilo característico de dibujo de los personajes en el manga regalando a la protagonista unos generosos ojos redondeados como el original —punto que ya ha creado controversia— y se recrea con cierta crudeza el basurero por el que se sitúa la acción del cómic .

El adelanto va acompañado de una música intensa a cargo de Forest Rangers y Maggie Siff (actriz, por cierto, y la pieza musical se llama Lullaby for a soldier, que fue compuesta para la serie Sons of Anarchy. Aquí os cuentan la creación del tema.

Lo que sí merece la pena preguntarse es si servirá para quitar el mal sabor de boca que en su día dejó el anime. No hay más que echar un vistazo a la película animada para comprobar que el tiempo borra su huella en el recuerdo quedando mal herida en el colectivo general. Y eso que en un principio el ambiente del mundo de Yukito Kishiro parecía ser retratado con eficacia en los planos generales del anime. Pero su pobre animación, y su obsesión con centrarse únicamente en el aspecto físico y violento de la obra, hicieron que el anime fuese un cierto fracaso prescindible y con poca repercusión. Tal vez las prisas por sumarse al carro de la explosión de la fama del manga, junto con una banda sonora mal encajada en la película (con buenas intenciones en su composición pero bastante floja); añadiendo un montaje torpe hecho por alguien con prisas y necesidad de dinero rápido, no ayudaran en absoluto a que el anime estuviera a la altura de lo que se esperaba.

Volviendo a la película, seguramente sea inevitable que algún iluminado pronuncie las palabras más de moda en esto de lo políticamente correcto: «apropiación cultural» o whitewashing. Es un tema recurrente cuando occidente adapta algo que viene de otro lugar que no es occidente. Pero es un tema que habría que dejar de lado de una vez por todas.Por lo general esto de la apropiación cultural va ligada al tema racial.

Hollywood en los últimos tiempos tiene miedo a la opinión de sus espectadores y parece que quieren tomar nota de Ghost in the Shell (Rupert Sanders, 2017) con las críticas recibidas por poner a una mujer blanca (Scarlett Johansson) llamada ahí Mira Killian para interpretar a otra asiática  llamaba Motoko Kusanagi en los cómics. Y como han aprendido la lección y no quieren repetir errores, para interpretar a Alita, han contratado a una actriz mejicana llamada Rosa Salazar —seguramente porque los mejicanos no son una cultura hegemónica dominante desde su punto de vista— y de hecho, mirando el reparto en la página de Filmaffinity, han decidido realizar el mejor de los guiños posibles al país de origen del cómic y no hay ni un solo japonés. James Cameron es así.

La cultura no es homogénea, no es impermeable, no es estanca, no tiene fronteras y menos aún propietarios en tanto que se difunde por el mundo, y más en un planeta supuestamente globalizado. Las sociedades se han enriquecido a lo largo de la historia y nutrido las civilizaciones a través de la asimilación y adaptación de la cultura (aquí los fans de las dinámicas de poder ,las señas identitarias y los poderes hegemónicos sobre los oprimidos estarán cagando bloques de libros de ciencias sociales).

Hubo épocas oscuras en las que el cine y las cabalgatas de reyes se empoderaban y casi ridiculizaban otras culturas, pero eso se acabó. Si hay que iniciar un debate debe ser dentro del contexto del sentido común y la perspectiva, sin dejar que la idiotez domine el discurso de ninguna de las partes.

Hay grandes formas de entrelazar mundos distintos y visiones diferentes y su potencial es incalculable. Son maneras de enriquecer la cultura tomando prestado ciertos aspectos de unos y de otros sin ofender a nadie si se explica el contexto. Y el conjunto seguramente sea una idea mucho más evolucionada que los originales, e incluso tomará forma propia, y se originará algo que podemos llamar nuevo.

De hecho, si mezclamos anime y cómic norteamericano pueden salir cosas como ésta:

En ese vídeo se dota de la fuerza propia del anime, con personajes occidentales dibujados a la manera japonesa, intensos colores, fotografía en movimiento, etc…para crear una genial escena para uso y disfrute del personal.

Intentemos mejorar nuestro mundo, pero seamos cautos, por favor. Occidente hizo una versión de los Siete Samurais de Akira Kurosawa (1954) y llamó al invento los Siete Magníficos (1960), dirigida por John Sturges. Pero también Kurosawa adaptó a William Shakespeare y su Macbeth y el resultado fue la película Trono de Sangre(1957). Eso es hacer cine, y punto, y era cine del bueno.

No hay mejor manera para despedir que contemplar al maestro dibujar Battle Angel Alita: Mars Chronicle directamente desde la página de Kodansha Comics en Youtube, en un vídeo colgado hacer relativamente poco tiempo. Sin más dilación, señoras y señores, con todos ustedes, Yukito Kishiro:


Agradecimientos: A Miguel Rodelgo por los vídeos de los Xmen anime y descubrir una cura para el insomnio con mis reseñas. Pau Vesga y Diego Maganto, que la fuerza os acompañe y bienvenidos a esto que llamamos planeta.

Sobre Juan Francisco Soler Márquez

1978. Madrid. Vivo. Trabajo cuando me dejan. Leo cómics y te los cuento. Sin antecedentes penales hasta la fecha. Aporreo guitarras. Apocalíptico sin integrar.

Comentarios “RESEÑA Alita ángel de combate, de Yukito Kishiro

  1. No he leído el manga (aun, pero ya tengo todos los tomos descargados, soy de bolsillo tercermundista), pero me agradó leer tu opinión, aunque no la leí completa. Le daré una oportunidad a las 2 OVAS y empezaré con el manga.

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