RESEÑA Utopías, de Shun Umezawa

UTOPIAS

Shun Umezawa debutó el año pasado por partida doble este año en nuestro país a través de Utopías y Bajo un cielo como unos pantis (2017, ECC Editorial). En ambos casos el autor nos ofrece una la línea crítica y analítica de la sociedad que le rodea, probablemente extensible a muchas otras. Japón es un cúmulo de excesos para Shun Umezawa y muchos de esos mismos excesos se disfrazan y se ocultan a la vista de todo el mundo.

El mangaka japonés es de los autores en su país que se atreve a dar un paso más en sus obras y se implica en ellas. Los dibujantes y guionistas japoneses suelen ceñirse al aspecto formal y estético de sus obras, pero en el caso de Shun Umezawa lo que importa es el mensaje, muchas veces alegórico y metafórico, para dar a conocer su parecer sobre los defectos de la sociedad que le rodea e implicar al lector en su lectura y posterior reflexión. Una rara avis entre sus compatriotas que se hace un hueco entre los grandes y que poco a poco va sembrando con su buen hacer una forma más de expresión dentro del cómic japonés.

Utopías es originalmente publicado en el año 2006 por SHOGAKUKAN y llega once años más tarde a nuestras librerías de la mano de ECC Editorial. Su autor pretende dar respuesta a una pregunta: ¿qué aspecto presenta la realidad cuando arañas la fina piel con la que disfraza su apariencia? La recopilación de historias cortas de Utopía quiere sacar los colores a la nueva sociedad a través de sus diez capítulos, nueve historias en realidad (hay una historia con dos partes), que ponen el acento en diferentes aspectos sociales que preocupan al artista: desde las relaciones personales, formas alternativas de amar; control de la sociedad por parte del gobierno por un pretendido bien común, o el ritmo vertiginoso de la vida moderna.

Shun Umezawa trata sus temática a través de situaciones ridículas o absurdas que incomodan y dificultan al lector la interpretación de las proclamas que trata de mostrar. Los toques de humor, desde un humor negro hasta un humor de lo más sencillo, dotan de energía a la acción pero también pueden sacar de la lectura y dificultar la tan pretendida reflexión posterior. El uso de metáforas tiene el doble filo de ser una manera ingeniosa de plantear un tema y de forzar una segunda lectura pero, a su vez, pueden diluir la historia inicial y la moraleja que se pretende mostrar. Es probable que esta situación desencadene un debate interpretativo entre los lectores y que cada uno llegue a un conclusión distinta, y eso en cierta manera enriquece la cultura del cómic también.

Dentro de Utopías hay que hablar de su dibujo ya que se centra casi exclusivamente en primeros planos de los personajes icónicos. Prácticamente desaparece el paisaje, la «fuerte sensación de lugar» como describía en su día Scott McCloud al analizar las características propias del manga (McCLOUD, Scott (2007): Hacer Cómics. Editorial Astiberri. Bilbao. pp. 216). Son las líneas de las expresiones faciales y gestuales, junto con los diálogos, los que refuerzan la narración y alejan a Shun Umezawa de otros artistas mucho más estilizados y preocupados por la estética de sus ilustraciones. Algunos trazos parecen más apresurados que otros, tal vez debido a sus plazos de entrega —esto es pura conjetura y debe corroborarlo el autor— pero aún así hay mucho oficio en Umezawa y sus ilustraciones no dejan de ser elegantes y sobrias.

El resumen de las nueve historias simplemente pretende situar al lector para comentar la variedad temática dentro del mundo de Shun Umezawa. Las interpretaciones dadas son ligeramente superficiales a raíz de un par de lecturas del cómic y no pretenden en absoluto influir en las conclusiones personales que saque cada uno. Las historias son las siguientes:

Los días en los que estuve al servicio de la reina Naomi: relato elaborado y muy interesante. Nos expone una relación entre una reina de esclavos oficial y su esclavo. Es una sociedad que acepta el sexo y las relaciones alternativas basadas en la humillación y el dolor. Habla de la conexión entre ambos individuos y compara dicha relación entre un amo y su mascota llevando al lector a plantearse si los protagonistas están cómodos en los roles sociales que interpretan.

Iguales: dos jóvenes comienzan una relación íntima e intensa. Los acontecimientos derivan en una obsesión inquietante. Tal es la gravedad que se llega al punto en el que uno de ellos siente la necesidad de mimetizarse con el otro. Una pérdida de la identidad propia como forma de huir de sí mismo y vivir la vida del idolatrado.

Cuidado con el tren de tocones: probablemente la historia con más humor y alocada del cómic. Una situación absurda que empieza con un hombre apresurado entrando por equivocación en un vagón de tren reservado exclusivamente para mujeres. La situación se torna confusa y el hombre es sometido a un juicio sumarísimo dentro del propio vagón a manos de las mujeres. El debate está servido.

Tubo: una historia intensa y de las mejores en este Utopías. Un soldado herido entra en coma y se despierta doce años después. El mundo ha cambiado a sus ojos y se encuentra con una sociedad obsesionada con la salud, la seguridad y tener una larga vida. El gobierno dirige hasta el último detalle del cuerpo de las personas. Agobiado y ansioso, en una sociedad que no es la suya, su única pretensión es recuperar la vida junto a su hijo recordando los días del libre albedrío que disfrutó años atrás. La búsqueda de la salud puede anular nuestro poder de decisión.

Huir del sentimentalismo a golpe de velocidad: una historia con algo menos de calidad narrativa, pero con cierta carga emotiva. Un mundo en el que todo el mundo corre constantemente sirve de excusa para narrar la emigración de los pueblos hacia la gran ciudad y la persecución de los sueños. Todo ello para hacernos reflexionar sobre la rapidez con la que vivimos y la obsesión vendida de perseguir nuestros sueños hasta las últimas consecuencias y que no nos permite pensar en todo lo que sentimos ni valorar ciertas cosas que dejamos por el camino.

Un mundo conectado: un mundo en el que se procesa un culto a la armonía espiritual. La obsesión por no estar solo y encontrar el apoyo de los demás para hacer frente a los problemas. Tal es el grado de implicación que se necesita compartir con el resto de seres humanos todos los detalles y problemas de las personas. El individuo diluido en la masa. En cierta medida, si se extiende a las redes sociales y lo expuestos que estamos sobre todo a la hora de compartir emociones, puede recurrirse a la película The Circle (2017, James Ponsoldt) para entender hacia dónde vamos.

Virus de odio: una sociedad con una vacuna para el virus del odio que evoluciona hacia una utopía de paz y armonía. Pero aún así hay algún brote de violencia. No es oro todo lo que brilla en las sociedades perfectas y utópicas. Siempre hay un instinto que pervive y que es inherente al ser humano y en la propia sociedad que ve en la justicia una forma de odio.

Sobrevivir coscorrón tras coscorrón: dividida en dos partes narra la relación entre dos cómicos de manzai —diálogo cómico japonés entre un cómico serio y otro un tanto alocado. A modo de curiosidad decir que es una arte popular en el que destacó el hoy respetado director de cine Takeshi Kitano, junto a su pareja cómica Kiyoshi Kaneko—. La relación es confundida como si de una pareja se tratara. Incluso para formarse como pareja cómica deben pasar por el altar. Una forma muy curiosa de destripar con humor las relaciones entre compañeros de trabajo.

Para quien existe la tortuga: el descubrimiento de un chico sobre la realidad del Universo y su más que probable destrucción en unos años hace que la humanidad se transforme radicalmente y deje atrás las guerras. Pero con el tiempo las viejas rencillas y odios vuelven a su cauce con la consiguiente reaparición del belicismo. Un duro alegato contra nuestra forma de tratarnos y de alimentar perpetuamente los conflictos.

Utopías es de esos cómics difíciles de entender y leer, incómodos para los lectores no acostumbrados; situando a Umezawa como otro de estos autores que están llenando nuestras librerías con un tipo de arte diferente al resto de historias importadas desde Japón. Shintaro Kago (La Formidable Invasión Mongola, 2017, ECC Editorial, por citar una obra más narrativa que visual), o Suehiro Maruo —mucho más artístico y menos narrativo, pero especializado en impactar al lector— son otros de esos artistas que llaman la atención por su forma de romper moldes. Habrá que seguir lo que se publique de Shun Umezawa en las próximas fechas porque desde luego no va a decepcionar.

Sobre Juan Francisco Soler Márquez

1978. Madrid. Vivo. Trabajo cuando me dejan. Leo cómics y te los cuento. Sin antecedentes penales hasta la fecha. Aporreo guitarras. Apocalíptico sin integrar.

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