Reseña y análisis del Daredevil de Brian Michael Bendis


Ay los principios de los dos miles…, la era del cuero apretado, la música electrónica, las adaptaciones cinematográficas cutres (pero que en su momento pegaron bien fuerte) y el resurgir de Marvel Comics. Los años noventa y la burbuja especulativa habían dejado temblando a la editorial, que no veía el modo de levantar cabeza y tras la llegada de Joe Quesada y Jimmy Palmiotti con su sello Marvel Knights, se empezaba a ver la luz al final del túnel.


La línea MAX, que se dedicaba por aquel entonces a los héroes callejeros, aportándoles un tono mucho más adulto, engloba personajes como El Castigador, Caballero Luna, La Viuda Negra, o la Justicia encarnada, Sí, lo has leído bien, porque la justicia viste de rojo, salta de tejado en tejado y se hace llamar Daredevil. Y es que el protector de la cocina del infierno es quizás el personaje que más brilló durante este momento y todo debido a las mentes creativas que lo elevaron a ese status quo.

Pero no nos adelantemos a los acontecimientos, ya que para poder correr primero hay que gatear, y quienes gatearon los primeros pasos de Matt Murdock serían un reconocido cineasta entusiasmado llamado Kevin Smith y un tal Joe Quesada. Aunque bueno en realidad el gran mérito de todo lo que se construye aquí se lo debemos a Frank Miller, quien engrandeció al personaje allá por los años ochenta, pero de eso hablaremos más tarde.

“El Diablo Guardian” fue el primer pilar que comenzó a asentar los cimientos sobre lo que se trabajaría después, donde el guionista Kevin Smith en apenas ocho números comenzaba a desarmar la vida de Matt Murdock, ponía en duda todo la del personaje y provocaba grandes pérdidas en su vida.

Este arco fue, sin duda alguna, un gran soplo de aire fresco para el personaje y sobre todo para los lectores, a los que la editorial había conseguido captar mes a mes.

Pero no todo dura para siempre amigos, y es que como bien había apuntado de manera previa Kevin Smith, su trabajo aquí no iba a ser de gran duración y tras esos ocho números abandonaba la cabecera, cediéndosela a David Mack, quien entraría como guionista, continuando Joe Quesada a los lápices.

Este nuevo equipo con su trabajo “Partes de un hueco “ conseguía igualar, al menos en la atención del público, el efecto que había logrado Kevin Smith, pero siete números más tarde David Mack también cedería el proyecto a otro autor.

Y aquí comenzó a suceder la magia de las casualidades, David Mack era amigo de un tal Brian Michael Bendis, un guionista que se había ganado cierta fama con series indies como Sam y Twitch y que era el tipo de persona que se encontraba buscando Marvel por aquel entonces. Juntos colaboraron en “Despierta” un arco de cuatro números dentro de la cabecera, donde ni siquiera Murdock era el protagonista, la historia se centraba en Ben Ulrich y un caso que involucraba a un niño aparentemente traumado por Daredevil. Un trabajo breve pero donde Joe Quesada vio de lo que era capaz este desconocido y por lo que para el número veintiuno de la cabecera entraba de manera fija, dando el do de pecho y poniendo patas arriba todo el mundo del justiciero.


Bendis prometía poner a Matt Murdock contra las cuerdas, y desmontar todas y cada una de las piezas que conformaban su mundo. No pensaba darle un solo respiro al abogado, y le iba a atacar por todos lados con todos los medios que tuviera a su alcance.


Vamos a desvelar la identidad secreta de Daredevil y que él tenga que afrontar las consecuencias sin descanso, hasta que no pueda hacerlo más

Este era el manifiesto con el que el guionista presentaba su idea a Marvel, y vaya que sí lo cumplió. La historia arrancaba cuando uno de los nuevos asociados de Wilson Fisk quería quitarse de en medio a cierto abogado ciego, a lo que el Kingpin del crimen se negaba rotundamente, lo que empezó a levantar las sospechas de por qué esa persona en concreto era intocable. Ahí empezamos a conocer que la identidad secreta de Daredevil era un secreto a voces dentro de la organización de Fisk, hecho que provocaría el descenso al infierno de absolutamente todos los personajes principales de esta cabecera. Para empezar Matt Murdock sufriría un atentado en plena calle, y su investigación le llevará a descubrir que supuestamente Fisk había puesto precio a su cabeza, todo para acabar dándose de bruces con que Kingpin había sufrido una traición al más puro estilo Julio César, donde todos sus asociados le asestaban puñaladas.

Esta situación que ya de por si se estaba yendo de las manos de absolutamente todo el mundo, no iría sino a peor, cuando el principal causante de todo esto, ante el F.B.I revelaba la identidad de Daredevil para intentar salvar el pellejo. Y gracias a esto al día siguiente los titulares decían “Matt Murdock es el justiciero Daredevil”, poniendo en jaque a Murdock.

Así arrinconado contra las cuerdas, como si se tratase de un animal indefenso ante su inminente muerte, Matt Murdock se desencadenaba y salía a la pelea más grande de su vida, una lucha donde la rabia y el desenfreno lo llevaban a límites que ni él mismo conocía.

Para ello Bendis se hacía eco del pasado del personaje, y gracias a la introspección que proporcionaba el mundo que rodeaba al diablo guardian, nos podíamos meter mucho más en la psicología del personaje. Gente como Foggy Nelson, Ben Urich, La Viuda Negra, Luke Cage, o Spiderman jugaron un papel importante al tratar de ayudar y psicoanalizar la actitud y el comportamiento del abogado durante todo este proceso. Y la pregunta más importante en la vida de un justiciero resonaría entre los ecos de la cocina del infierno ¿Por qué Daredevil hace lo que hace?

Muchos son los que apuntan que la cocina del infierno se lo arrebató todo a Matt, le quitó la vista, a su padre, y cualquier mujer que ha estado en su vida ha acabado sufriendo las consecuencias de ello. Y aún con todo Matt Murdock solo se levantaba una vez más y lo daba todo por ayudar y salvar su ciudad, no importaba la situación, no importaba el peligro, ya fuera en los tribunales, o en mitad de un callejón en plena noche, el hombre sin miedo estaba presente para ayudar a los más desfavorecidos.

Al descubrirse su identidad, la gente lo juzgaría, hay quienes tratarían de detenerlo, hay quienes le consideran un culpable más, una amenaza, un justiciero que se toma la ley por su mano, un hipócrita que durante el día defiende la ley y durante la noche la rompe para sus propios fines, los medios lo acosarían, sus villanos amenazarían su vida y la de todo el que le rodea y aún con todo ello, Murdock no va a parar, ni a descansar de hacer lo que hace, y de suceder lo inevitable, si tiene que negarlo lo hará, si tiene que ir a juicio no le temblará el pulso a la hora de hacerlo, y si tiene que violar toda su fe y todo aquello en lo que cree para proteger la vida de sus seres queridos y la gente inocente allí estará.

Haciendo uso de la famosa narrativa descomprimida de este autor, se formaba una gran etapa de cincuenta y seis números que funcionaba de manera similar a series como Los Soprano. Se entiende mucho mejor como un conjunto que si se lee de forma separada en arcos, ya que el hilo conductor de la historia está presente durante todos ellos, viendo así como diferentes situaciones y escenarios van siendo encadenados en base a la identidad de Daredevil.

Todo ello está muy apoyado en el entorno del personaje, ya que el resto del reparto que acompañan al protagonista tienen momentos cruciales, y para ello Bendis no dejó duda alguna de que su mayor influencia al crear esta historia fue Frank Miller.

Trajo al presente todos los elementos de quién hiciera al personaje el que es hoy en día, y no desaprovechó la oportunidad de jugar con conceptos que ya hubiera presentado Miller en su día. La famosa historia Born Again sería la principal influencia sobre el trabajo de Bendis, donde se jugaba también con la identidad secreta, y el héroe se veía en los infiernos debido a las consecuencias que tenía.

El guionista coge el concepto de  Born Again y lo eleva a la máxima potencia, donde no solo Kingpin conoce su identidad, sino que lo expone al resto del mundo, y hace que todos y cada uno de los personajes de su entorno caigan junto a él.

Además de estos conceptos, tampoco se desaprovechó la oportunidad de utilizar personajes como Bullseye o Elektra, quienes intensifican el tormento y los traumas de Matt relacionando su pasado con su presente.

Y así como si los astros se alineasen para brindar al personaje la oportunidad de brillar como hacía años no lo hacía, junto a Bendis llegó Alex Maleev para completar el tandem y ofrecernos una obra donde el apartado visual y el guión se complementaban de forma magistral.

Desde luego que esta dupla de autores funcionen con esta complicidad no es casualidad, ya que previamente habían trabajado juntos en Sam y Twitch para Image, y se trajeron consigo el tono más noir posible para la cabecera del hombre sin miedo.

El artista Bulgaro procedente de la escuela Kubert aportó justo lo que pedían los temas de la serie, entremezclando perfectamente el estilo más callejero con lo superheroico, y dotando así a la colección de la dualidad necesaria para ambas vidas de Matt Murdock.

Con un estilo similar a dibujantes de la talla de Sean Phillips o Michael Lark, Alex Maleev combina perfectamente la narrativa cinematográfica con la máxima inmersión lectora, donde tanto por su acabado sucio, como su manejo en composición y el gran dominio de los ritmos que posee, pareciera casi como si se tratase de una película noir de los años cincuenta.

Para completar esta tremenda etapa y sobre todo el trabajo de Alex Maleev, entraría primero Matt Hollingsworth como colorista quien se complementa y se adapta perfectamente al artista bulgaro y hacía el final de la etapa le daría a Dave Stewart el relevo, entrando en el arco “La edad Dorada”, donde además se emulan tres estilos diferentes de acabado y el varias veces ganador del premio Eisner nos mostraría una vez más como es capaz de adaptarse a lo que pide la obra. Ambos coloristas supieron dar con el toque oscuro y noir que necesitaba la obra, aportando también el toque de realismo dentro de esta obra de ficción.

Sin duda alguna, nos encontramos ante una de esas grandes etapas que perduraran a lo largo de los años, ya no solo por como estos autores consiguieron remontar la editorial y sacar a relucir el brillo del que gozaba antaño, si no también por cómo se arriesgaron y no les tembló la mano a la hora de cambiar el status de un personaje y situarlo de lo más olvidado a lo más excepcional.

En definitiva estamos ante uno de los mejores trabajos que se han hecho con el protector de la cocina del infierno, una de las etapas modernas más brillantes y con más mimo que se recuerden, y uno de esos tebeos que dejan poso y llegan tanto a los lectores más veteranos que buscan el sabor que tuviera en su día Miller, como a los jóvenes lectores más inexpertos que se van a encontrar aquí con una lectura que los va a mantener con los ojos clavados a las páginas.

Sobre Joel Iglesias

Hereje avanzado. Anung Un Rama Was Right!

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