
La oleada de cambios y restructuraciones en Marvel no cesa, siguiendo el arrastre de recortes iniciado hace unas semanas en Disney por el nuevo CEO Josh D’Amaro, en sustitución de Robert A. Iger, para reducir costes y conseguir eficiencias.
Uno de los movimientos recientes más llamativos es la salida del veterano Dan Buckley, quien dejará su cargo como director de Marvel Comics, pero permanecerá en el puesto hasta mediados de 2027 para facilitar el período de transición. Tras más de tres décadas en la compañía, sus responsabilidades recaerán en Brad Winderbaum, ampliando de ese modo sus funciones en Marvel para en total supervisar la rema de televisión, la de animación y ahora también la de los cómics.
Curiosamente al absorber bajo su paragüas el control del área de cómics, será la primera vez que Marvel no cuente con un director editorial plenamente dedicado a esa función, lo que alguno ya ven como un debilitamiento de ese área y temen que aumenten aún más las sinergias de los cómics con el resto de áreas audiovisuales de la empresa.
Para ayudar a Winderbaum, David Abdo, de Disney Music Group, pasará de Disney al puesto de director general de cómics y franquicias de Marvel, reportando directamente al citado Winderbaum.
A estos cambios más recientes hay que sumar los de semanas previas, que incluía el despido de múltiples aristas de Marvel Studios como Andy Park, o ejecutivos y editores como David Gabriel, Timothy Cheng, Lauren Bisom, Devin Lewis, Darren Shan o Chris Fondacaro. Toda una escabechina que seguramente no haya terminado, y quien sabe si incluso posiciones como la de editor en jefe de CB Cebulski puedan cambiar en el futuro cercano.
A los recortes del nuevo CEO hay que sumar la necesidad de cambios en una Marvel Comics asentada desde hace tiempo en la mediocridad, con su rival directa DC superándola en ventas y en prestigio, gracias a iniciativas como la línea Absolute y mejores tarifas para atraer a grandes autores. La duda que persiste es si todos estos cambios provocaran un renacimiento de la editorial, o si por el contrario contribuirán para seguir hundiéndola.
