RESEÑA Black Bolt, de Saladin Ahmed y Christian Ward

Black Bolt

En enero de 2018 Panini anunció que, previsiblemente, este verano tendríamos en nuestras manos un 100% Marvel que contendría la última serie en solitario de Rayo Negro publicada por La Casa de las Ideas. Ahora que la serie ha encontrado su cierre en EEUU, estamos en disposición de haceros una breve reseña sobre qué nos encontraremos en este Rayo Negro.

En los guiones tenemos a Saladin Ahmed, escritor de ciencia ficción nominado en el 2012 al premio Hugo a mejor novela, y que tiene en estos doce números de Black Bolt su primera incursión en el mundo del cómic. Al arte tenemos a Chistian Ward, un dibujante afincado en Londres de estilo muy reconocible y que ya cuenta con trabajos anteriores en Marvel, Dark Horse e Image.

Pese a la saturación de historias protagonizadas por los Inhumanos con las que Marvel nos ha venido bombardeando en los últimos tiempos, tenemos que decir que este volumen de Rayo Negro merece reconocimiento.

La historia comienza con un Black Bolt confinado en una peculiar cárcel al otro extremo de la galaxia. Conocer dónde, porqué y quién le ha encarcelado mantiene nuestro interés en todo momento, y el desarrollo y desenlace de la historia es tremendamente disfrutable.

De los personajes secundarios que acompañarán a Rayo Negro en este volumen destaca por su protagonismo uno de los creados por los propios Ahmed y Ward: Blinky, una joven alienígena de piel azul y múltiples ojos en la cara con poderes telepáticos. También reseñable el buen tratamiento que le dan al Hombre Absorbente, Carl Creel, creado como villano para Thor por Lee y Kirby y que aquí se muestra como un ser complejo y tridimensional. Otro secundario recuperado para la ocasión es Molyb, el maestro del metal que Lee y Ditko diseñaron como enemigo de Hulk, y que aquí será otro de los carismáticos acompañantes del silencioso Rey.

El dibujo y el color es aún mejor que la historia: Ward juega de forma muy estética con la distribución de las viñetas, logrando una composición de páginas que pese a ser extremadamente bonita no impide una lectura cómoda. Destacan sus sofisticados e imaginativos diseños del entorno. Su paleta de colores eléctricos ya la hemos visto en otros trabajos anteriores de Ward, pero a esta historia de delirio galáctico le viene como anillo al dedo.

Tras un número de relleno dibujado por Frazer Irving, el #7, se desarrolla un segundo arco argumental que, pese a no tener la calidad del primero, logra mantener viva nuestra atención al acercarnos mediante una suerte de “flashbacks” bien integrados a la infancia de Rayo Negro. También en esta parte se nos dan buenas dosis de Mandíbulas, el bulldog inhumano de la Familia Real, mostrándonos cómo ha acompañado a Rayo Negro a lo largo de su trayectoria vital como su más fiel aliado. Quizá de esta segunda ración lo más destacable sea nuevamente la parte artística: Ward se mantiene a un buen nivel y logra dotar a toda la obra de un ambiente estético radiante e íntimo a la vez.

Lo obra de Ahmed y Ward es, en resumen, muy recomendable; alejándose ligeramente del pijameo mainstream y acercándose en cierta medida a otras obras más “indies” de los últimos tiempos de Marvel.

Sobre Javier Bustingorri

Asturias, 1984. Nos conocemos del underground.

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